Los primeros habitantes de la región de El Calafate fueron los aonikenk, los tehuelches del sur: cazadores nómades que recorrían la estepa y el borde de la cordillera siguiendo al guanaco y al ñandú. No eran un pueblo navegante; bordeaban el Lago Argentino a pie y, desde el siglo XVIII, a caballo.
Navegamos estas aguas desde 1980 y cada temporada vemos desde el barco los mismos guanacos sobre las laderas que durante siglos fueron la base de la vida aonikenk. Esta nota reúne lo que se sabe de ellos sin adornos ni leyendas inventadas.
¿Quiénes eran los tehuelches aonikenk?
“Tehuelche” es un nombre genérico que se usó para varios pueblos de la Patagonia. Los aonikenk, cuyo nombre suele traducirse como “gente del sur”, ocupaban el territorio entre el río Santa Cruz y el estrecho de Magallanes, lo que hoy es buena parte de la provincia de Santa Cruz. Su lengua, el aonek’o ‘a’jen, casi no tiene hoy hablantes, aunque hay trabajos de documentación y enseñanza para recuperarla.
Eran grupos familiares móviles que se desplazaban según las estaciones: la meseta, los valles y el pie de la cordillera ofrecían caza, agua y reparo en distintos momentos del año. La región de los grandes lagos, con el Lago Argentino y el Lago Viedma, formaba parte de ese circuito.
Cómo vivían: el guanaco en el centro de todo
La vida aonikenk giraba alrededor de unos pocos recursos de la estepa, aprovechados al máximo:
| Recurso | Uso principal |
|---|---|
| Guanaco | Carne, cuero para los toldos y para los quillangos, las capas de piel que los protegían del viento |
| Ñandú (choique) | Carne y plumas |
| Piedra | Puntas, raspadores y las bolas de las boleadoras |
| Frutos silvestres | Complemento de la dieta en verano, entre ellos el calafate |
La boleadora fue su herramienta de caza más conocida. La llegada del caballo, adoptado en el siglo XVIII, amplió las distancias que podían recorrer y cambió su forma de cazar y de comerciar con otros pueblos.
Lo que vieron los primeros viajeros
El contacto escrito empieza en 1520, cuando la expedición de Magallanes llamó “patagones” a los habitantes de la costa. Siglos después, en 1869, el británico George Musters recorrió la Patagonia de sur a norte acompañando a grupos tehuelches y lo contó en un libro publicado en 1871, una de las fuentes más citadas sobre su vida cotidiana.
En 1877 Francisco Pascasio Moreno llegó a la orilla del gran lago y lo llamó Lago Argentino. Para entonces los aonikenk conocían esas costas desde mucho antes y tenían sus propios nombres para montañas y parajes. El más famoso que sobrevivió es Chaltén, el nombre tehuelche del cerro que hoy llamamos Fitz Roy, que suele traducirse como “montaña humeante” por las nubes que se forman en su cumbre. Lo contamos en la nota sobre el Cerro Fitz Roy y el origen del nombre Chaltén.
El fin del nomadismo
A fines del siglo XIX la ocupación del territorio por el Estado y la expansión de la ganadería ovina cerraron los campos donde los aonikenk cazaban. Las enfermedades y el alambrado hicieron el resto: en pocas décadas el modo de vida nómade se volvió imposible. Ese mismo proceso es el que dio origen a los parajes y pueblos de la zona, como contamos en la historia de El Calafate.
Los aonikenk no desaparecieron. Hay familias y comunidades tehuelches en Santa Cruz que mantienen su identidad y reclaman su lugar en la historia de la provincia.
Rastros tehuelches que todavía se ven en El Calafate
- Los nombres. Chaltén es el ejemplo más claro, pero la toponimia patagónica conserva otros nombres de origen indígena.
- La leyenda del calafate. La historia de la anciana que se transformó en arbusto para no abandonar su tierra es de origen tehuelche; la desarrollamos en el calafate, la baya y la leyenda.
- El arte rupestre. En la provincia hay aleros y cuevas con pinturas y grabados de cazadores antiguos. Si visitás alguno, no lo toques: la grasa de las manos los daña.
- El guanaco. Desde el barco es común verlos sobre las laderas del brazo norte del lago, en grupos familiares, como los vieron los aonikenk durante siglos.
Mirar el paisaje con otros ojos
En la Navegación Todo Glaciares la costa que pasa frente al barco fue territorio de caza aonikenk mucho antes de que existieran mapas con nombres europeos. En la Base Spegazzini, una de las estaciones interpretativas del sendero está dedicada a la historia de la región. Cuando navegues hacia el Upsala y el Spegazzini, mirá las laderas: el guanaco que aparece entre los arbustos es el mismo animal que vestía, alimentaba y daba techo a los primeros habitantes del lago. Consultá la disponibilidad y tarifas vigentes en la página de la Navegación Todo Glaciares.
Preguntas frecuentes
¿Quiénes fueron los primeros habitantes de El Calafate?
La región de El Calafate fue territorio de los aonikenk, los tehuelches del sur, cazadores nómades que recorrían la estepa y el pie de la cordillera siguiendo al guanaco y al ñandú.
¿Los tehuelches navegaban el Lago Argentino?
No eran un pueblo navegante. Recorrían las costas del lago a pie y, desde el siglo XVIII, a caballo, y vivían de la caza en la estepa.
¿Qué significa Chaltén?
Chaltén es el nombre tehuelche del cerro Fitz Roy y suele traducirse como montaña humeante, por las nubes que se forman sobre su cumbre.
¿Quedan tehuelches hoy en Santa Cruz?
Sí. Hay familias y comunidades tehuelches en la provincia de Santa Cruz que mantienen su identidad, aunque su lengua, el aonek’o ‘a’jen, casi no tiene hablantes.


